Pablo Cerviño debuta con Alto el fuego (Vol. I), un EP que combina crítica social, emoción y pulso melódico. Entre el desencanto político y las heridas del alma, el músico gallego publica su primer trabajo, grabado y mezclado por él mismo, con cinco canciones que no se rinden al artificio. Te contamos todo sobre su debut aquí, en Mi Rollo.

Pablo Cerviño llevaba tiempo centrado en la composición, construyendo un lenguaje propio desde la calma, lejos del ruido. Con Alto el fuego (Vol. I), su primer EP, da el paso de exponer al público ese universo personal donde conviven la crítica, el intimismo y una sensibilidad pop sin estridencias.
Alto el fuego (Vol. I): un relato musical donde conviven la denuncia social, la introspección emocional y la sensibilidad melódica
Con Alto el fuego (Vol. I) Pablo Cerviño presenta cinco canciones que, sin querer impresionar, logran dejar huella.
El EP arranca con Testigos del engaño, una declaración de intenciones. Cerviño se moja desde el primer verso: “Se reparten la responsabilidad, miembros del gobierno y de la comunidad”. Aquí el músico señala con firmeza, pero sin perder musicalidad, a la hipocresía institucional, al espectáculo mediático y al drama migratorio. Una canción que no se esconde, ni lírica ni sonoramente.
El tono cambia en Luz y oscuridad, donde se aleja de lo colectivo para adentrarse en lo íntimo. “Y me bastará conocer tu calma, tu luz y también tu oscuridad”, canta, apelando a las contradicciones del amor. Es un tema que mira hacia dentro, que duda, que intenta volver a empezar desde la ternura y el reconocimiento mutuo. Aquí, Cerviño muestra su faceta más frágil, sin perder equilibrio.
Más poética y simbólica, Escaleras de caracol habla del dolor que se arrastra y la necesidad de soltar. “Subes las escaleras de caracol mientras te sangra la herida” es una de esas imágenes que se quedan. La canción gira en torno a una rutina urbana en la que la herida sigue abierta, pero se transita con cierta dignidad. Melódicamente, va en espiral, como el título, ganando capas sin perder delicadeza.
Con El puerto de tu pueblo, el discurso vuelve a abrirse a lo social, pero desde una perspectiva más emocional. El tema plantea una especie de distancia afectiva, de desconexión: “Vivo en silencio y apenas tengo tiempo para entender cómo funcionas por dentro”. Es una canción de desencuentros, de silencios que pesan, de fronteras invisibles que, quizás, se puedan cruzar si se escucha con atención.
El cierre llega con Un cuento sin final, el corte más largo del EP. Parte desde una guitarra acústica y va creciendo hasta alcanzar una intensidad inesperada. “Ha llegado el final de un tiempo en el que no pude respirar”, dice el último verso, que funciona como una suerte de epílogo vital. No hay moraleja, solo una historia inacabada, como la vida misma.

Pablo Cerviño, una voz nueva que apuesta por la honestidad y la profundidad en cada verso.
Grabado y mezclado por el propio Cerviño, con el máster a cargo de César Torres (Tres de Septiembre) y las portadas diseñadas por Juancho Everman, Alto el fuego (Vol. I) es un debut sin disfraz, hecho con los medios que había a mano pero con mucho pulso emocional. Las canciones no necesitan gritar para decir algo importante.
Pablo Cerviño presentará Alto el fuego (Vol. I) en formato acústico el 30 de julio en Portomaior y el 17 de agosto en San Vicente do Mar. Dos fechas ideales para acercarse a un artista que empieza su camino con una propuesta clara y honesta.