“Viento” de Hugo Gudielo es el segundo adelanto de Blues de Secano, su próximo trabajo discográfico. La canción nació hace casi una década, en la última etapa del artista con The Rain Official Band, cuando llevaba por título “Bitter”. Durante años permaneció guardada, como esas piezas que esperan su momento, hasta que encontró ahora un sentido renovado y profundamente ligado a la realidad personal y vital de su autor.

Gudielo Viento portada

El estreno llega en un contexto marcado por los incendios que asolaron este verano buena parte del paisaje manchego que había inspirado el nuevo álbum. En ese escenario devastado, el viento se convirtió tanto en combustible del desastre como en símbolo de movimiento, de fuerza y de resistencia. Esa dualidad —la calma y la tempestad, la rabia y la serenidad— atraviesa la canción y le otorga una carga emocional que va más allá de la anécdota biográfica, conectando directamente con la experiencia compartida de quienes vivieron aquellos días de incertidumbre en localidades como Navalmoralejo, Villar del Pedroso o La Estrella.

“Viento” de Hugo Gudielo: Un sonido que crece como un vendaval

Grabada entre agosto y diciembre de 2024 en los estudios El Santuario, en El Boalo (Madrid), “Viento” cuenta con la producción compartida entre Hugo Gudielo y Pablo Delgado, encargado también de la mezcla. En este proceso, Delgado aporta un órgano huracanado que sostiene el armazón sonoro y refuerza la intensidad del tema.

Gudielo Viento promo

El propio Gudielo se sitúa al frente con voz y guitarra eléctrica, acompañado por Alberto Saba a la batería, Javier Díaz al bajo y Raquel Alonso a la guitarra acústica y los coros. Juntos tejen un sonido que remite al rock setentero, con guiños al slapback vocal de Darkness on the Edge of Town de Bruce Springsteen, pero que también conecta con referentes nacionales como Santero y los Muchachos, Sarria o Fito Cabrales.

La canción crece de manera orgánica: arranca con el desgarro vocal que introduce cada verso, avanza con una intensidad que se expande poco a poco y alcanza su clímax en un duelo de voces que estalla con fuerza antes de descender suavemente hacia un outro cargado de calma. Ese recorrido musical refleja, sin proponérselo, el mismo tránsito emocional que vive Gudielo: de la calma al susto, de la rabia a la determinación, hasta regresar finalmente a la serenidad.