La noche del viernes 21 de febrero, la sala La Casa del Loco de Zaragoza se convirtió en el epicentro de la energía musical con el esperado doblete de Anabel Lee y Cometa. Un concierto que fue mucho más que música en directo: una celebración del rock y la conexión entre dos bandas que comparten pasión y entrega.

El Fantástico Romántico Tour no nació por casualidad. Anabel Lee y Cometa se conocieron en la mítica sala Wurlitzer Ballroom de Madrid, durante los conciertos solidarios organizados para ayudar a las víctimas de la DANA en Valencia. De aquel encuentro surgió una conexión especial que ahora se materializa en esta gira conjunta, con parada en Zaragoza donde tuvimos el placer de asistir.

Cometa prende la mecha

La noche arrancó con Cometa, banda madrileña con un sonido que bebe de los años 60 y 70. Desde el primer momento, marcaron el ritmo con su característico “¡Dale, Cometa!, un cántico con aire futbolero que sirvió como la introducción perfecta a la fiesta que estaba por venir. El ambiente en la sala se encendió al instante, con el público entregado desde el primer acorde.

Cometa Zaragoza

El público fue testigo de un viaje musical a través del LP debut de la banda, “Fanfarria clandestina”. Canciones como “Todo por ti”, con su esencia de ópera rock sesentera, y “Supersónico”, su hit más reproducido, hicieron vibrar a los asistentes. Y al escuchar esta última, no puedo dejar de pensar en la influencia de Queen en su estructura melódica de altos y bajos y la voz operística que lleva la canción a otro nivel. Esta fue capaz de arrancar ovaciones y cánticos apasionados de los seguidores más fieles.

Entre el público, seguidores incondicionales de la banda en las primeras filas coreaban cada tema. Sobre todo en momentos clave como “Como un gorrión” y la barroca “Fugazzeta en Sol menor”, donde los asistentes se balanceaban con la intensidad del sonido. La banda mostró su versatilidad con el solo de saxo de Pablo (bajista) en “Abrázame más fuerte, Abrázame para siempre”, una pieza que llenó la sala de emoción con sus notas nostálgicas, y los exigentes falsetes de Jimmy, que hicieron que más de uno se llevara las manos a la cabeza de asombro.

Cometa Zaragoza 2

La noche siguió con la psicodélica cumbia “Cometa, Otra Vez (LA CUMBIA DE LOS DESENAMORADOS)”, donde el público se dejó llevar por los ritmos bailables, moviendo caderas y elevando el ánimo de la sala hasta niveles festivos. La banda sigue haciendo alarde de su universo sonoro tan impredecible en un directo que es una colisión de estilos y colores que arrastra. Así se siguieron sucediendo temas entre bailes hasta que cerraron su actuación con “Bulería Espacial”. Una fusión de indie pop y guitarras con tintes jungle, provocando saltos y euforia colectiva.

Cometa Zaragoza 3

Cometa no es solo una banda; es un fenómeno en sí mismo, un estallido de energía donde el pasado y el presente conviven en perfecta armonía. Como un cometa surcando el cielo, en esa fiesta clandestina que se montó en Zaragoza, dejaron una estela de acordes bien brillante.

Anabel Lee desata la locura

Tras la descarga de Cometa, el relevo lo tomó Anabel Lee, una banda que trasciende etiquetas con su espíritu punk-pop y su lema “Ni indie, ni punk: Anabel Lee”. Desde los primeros acordes de “Deberías estar conmigo”, la banda dejó claro que su actuación sería un estallido de energía sin frenos. La sala vibraba con cada golpe de batería y la voz potente de Víctor Mejías, que se dejaba el alma en cada verso.

Anabel Lee Zaragoza

El ambiente se tornó eléctrico con “Cristales Rotos”, “Tus Putas Canciones” y “Me Das Asco”, donde el público coreaba cada palabra con rabia y pasión. Los pogos se hicieron protagonistas en “Fleabag” y “Enchochado de Ti”, mientras Albert Perdices no paraba de saltar por el escenario, transmitiendo una adrenalina contagiosa que se propagaba entre los asistentes. Jordi Orellana, desde la batería, imprimía una fuerza demoledora en cada golpe, marcando un ritmo imparable que elevaba aún más la intensidad del directo.

Uno de los momentos más especiales llegó con “Drama en el Sonorama”, donde los integrantes de Cometa subieron al escenario para cantar junto a ellos. Aquí se generó una explosión de complicidad y euforia que convirtió la sala en un auténtico hervidero de emociones. Como anécdota divertida, para interpretar este tema, decidieron ponerse complementos de disfraz, ya que pasaron frente una tienda de disfraces y no se pudieron resistir. Un toque espontáneo que añadió aún más diversión y cercanía con el público. Luego vino “Roma Caerá”, un tema que hizo que los asistentes corearan con fuerza cada palabra, reflejando la conexión total entre banda y público.

Anabel Lee y Cometa disfraz

“Ven a Jugar”, su más reciente single, trajo consigo un momento de emoción palpable. Víctor Mejías, visiblemente emocionado, confesó lo especial que era ver al público cantando su última canción con tanto entusiasmo. Y es que es un reflejo del impacto que la banda está teniendo en sus seguidores.

Una de las sorpresas de la noche llegó con su versión de “Como un burro amarrado en la puerta del baile” de El Último de la Fila. Un clásico que hizo que todos los presentes cantaran al unísono. Le siguió “La Mejor Canción del Año” y el temazo “Natural para Vogue”, donde Cometa volvió a unirse para bailar y saltar junto a ellos en un cierre apoteósico. Con el público exigiendo más, la banda nos regaló un tema extra fuera del setlist “Cabezas de Cartel”. Con esta última explosión de energía la banda cierra una noche en la  que dejan claro que su directo es pura adrenalina. Anabel Lee no solo suena, sino que arrasa, contagia y sacude hasta la última fibra. Con su energía arrolladora y su actitud desbordante, convierten cada concierto en una fiesta inolvidable.

Anabel Lee Zaragoza 2

Conclusión: una noche inolvidable

El Fantástico Romántico Tour en Zaragoza fue mucho más que un concierto. Una auténtica celebración de energía desbordante, talento arrollador y una conexión total entre bandas y público. Desde el primer acorde hasta el último estallido de sonido, La Casa del Loco vibró con la intensidad de Anabel Lee y Cometa. Dos grupos que no solo tocan, sino que contagian su pasión y hacen de cada directo una experiencia inolvidable. Una noche que sirvió para soltarlo todo, para cantar, saltar y dejarse llevar sin reservas. Sin duda, han dejado huella, y quien estuvo allí sabe que su música no solo se escucha, se vive.