DELACUEVA presenta No Me Llames Artista, un primer álbum que llega para confirmar lo que muchos intuíamos desde hace tiempo: estamos ante uno de los compositores y narradores pop más estimulantes de la escena actual. Tras años de canciones que han ido construyendo un universo propio, Manuel de la Cueva entrega un trabajo donde su visión aparece nítida: melodías radiantes, letras afiladas y una actitud que combina humor, vulnerabilidad y desparpajo.

El disco está formado por diez canciones que funcionan como relatos, espejos y refugios. “La mayoría son cuentos en los que me gustaría vivir; otros son caricaturas; y otros son mis propias heridas”, explica. Y lo cierto es que No Me Llames Artista transita justamente por ese territorio donde la ficción y lo confesional se contaminan, iluminándose mutuamente.
DELACUEVA y No Me Llames Artista: Un pop de guitarras, memoria emocional y relato propio
Las melodías —esa marca imposible de quitarse de la cabeza— dirigen el viaje. En Así Bailaban Los Muertos el pulso es inmediato: una canción que retrata el duelo desde el baile, con un tono tan ligero como devastador. Soy Un Puto Criminal, uno de los cortes centrales del disco, resume como pocas su talento para la ironía emotiva. Bajo una producción juguetona y chispeante, se despliega una confesión amarga: “tengo la piel de mazapán y un corazón de mierda”. Un personaje roto que se disfraza de villano, pero que lo que busca realmente es sobrevivir al golpe.
Partido en Dos juega con referencias cinematográficas y con la idea de fractura sentimental: dos versiones de uno mismo enfrentadas en sala de montaje. Estoy Jodido, por su parte, se desnuda por completo: sin máscaras, sin giros ingeniosos, solo la necesidad de decirlo en voz alta.
Con Premio a Mejor Guión Original vuelve la teatralidad, la fantasía y la narrativa visual, casi como una película contada en 3 minutos. Ese mismo imaginario lúdico reaparece en Me Pareció Ver Un Lindo Gatito, donde el humor y lo surrealista funcionan como vías de escape emocional.
En Triple Salto Mortal, la voz se lanza sin red. “Me arrojo al verte en un triple salto mortal” no es solo una imagen bonita: es la declaración de alguien que ha aprendido a querer aunque duela. Amor A La Deriva se mueve en coordenadas más elegantes y nocturnas, mientras que en Cuando Más Te Necesitaba aflora la herida todavía abierta. El cierre llega con Y Ahora No, una despedida larga y luminosa, donde la guitarra se estira como un último pensamiento que se resiste a apagarse.

Un músico, no un artista: la ética detrás del disco
El título no es una pose. DELACUEVA rechaza la figura del artista como algo elevado y distante. Él defiende la música como oficio, como artesanía emocional y como lenguaje compartido. “Yo solo escribo canciones. Sois vosotros quienes, cuando las escucháis, podéis convertirlas en Arte”, dice. El disco, así, se entiende como un puente: él lanza la historia, y cada oyente la completa con su propia memoria.
Los videoclips, realizados por Vanilla Bloom, siguen esa misma lógica: humor, intensidad y un imaginario propio que mezcla coreografías imperfectas, referencias pop y pequeños escenarios donde la emoción se desborda con elegancia y descaro.
Con No Me Llames Artista, DELACUEVA firma un debut que no solo confirma lo que prometía, sino que lo multiplica. Es un disco honesto, brillante y memorable. Uno que no quiere ser perfecto, sino verdadero. Y es precisamente por eso que funciona.