Camellos presenta “Camón” y arranca el décimo aniversario de una banda que sigue celebrando a su manera: con electricidad, ironía y un punto de peligro controlado.

De la mano de Ernie Records, Camellos dan el pistoletazo de salida a su X aniversario con Camón, un single que no busca explicar nada ni hacer balance, sino reconectar con ese impulso primario que siempre ha definido al grupo. No hay nostalgia ni pose conmemorativa: hay urgencia, repetición y una idea clara de por dónde quieren empezar un 2026 que promete movimiento constante.
Camellos y Camón: impulso, repetición y una huida sin épica
Camón nace sin cálculo previo, siguiendo una forma de crear que la banda conoce bien: dejar que la idea llegue antes de entenderla. La chispa inicial está en Come On (Ven Aquí) de Los Saicos, no como referencia a versionar, sino como detonante emocional. Camellos toman ese espíritu explosivo y lo convierten en algo propio, reconocible desde el primer segundo.
Musicalmente, el tema conecta de forma directa con sus orígenes: guitarras punteadas con nervio, un ritmo que empuja sin adornos y una estructura contenida que parece a punto de desbordarse. La canción avanza como un mantra eléctrico, apoyándose en la repetición para generar tensión y fijar una sensación más que un relato cerrado. Es rock en estado casi instintivo.
La letra, mínima y obsesiva, refuerza esa idea. “Mi amor, vuelve a mí / ya mañana te entregarás a la Guardia Civil” se repite como una súplica circular, casi hipnótica, que transforma una situación concreta en algo mucho más simbólico. No hay contexto explícito ni desarrollo narrativo clásico: hay urgencia, hay despedida y hay una sensación de huida inevitable. La repetición convierte la frase en un martillo emocional, insistente y perturbador, que deja espacio para que cada oyente complete el significado.
Lejos de dramatizar, Camellos juegan con una mezcla muy suya de crudeza y extrañeza cotidiana. La referencia a la Guardia Civil, repetida sin énfasis heroico, despoja al relato de épica y lo sitúa en un terreno casi costumbrista, donde el amor y la consecuencia conviven sin alardes. Camón no juzga ni explica: expone.
Ese carácter visceral se refleja también en la interpretación. Frankie Ríos y Fernando Naval, repartiendo voz y guitarras, sostienen el pulso emocional del tema con una entrega directa, casi seca. Jorge Betrán marca un ritmo firme y sin concesiones desde la batería, mientras el bajo de Tommy Dewolfe empuja el conjunto con insistencia. Abel Maregil, desde la guitarra y los teclados, aporta capas sutiles que refuerzan la atmósfera sin restar crudeza.

Aunque Camón mira claramente a la raíz del proyecto, no es un ejercicio de regreso al pasado. Es una manera de recordar de dónde vienen sin dejar de avanzar. Camellos utilizan aquí la simplicidad como herramienta consciente, no como limitación, y demuestran que su ADN sigue intacto diez años después.
El lanzamiento de Camón funciona así como una declaración de intenciones para el aniversario: mantener viva la electricidad inicial, aceptar el riesgo y confiar en el instinto. Diez años después, Camellos siguen creyendo en canciones que no se explican, se sienten.
La celebración tendrá su punto álgido el 6 de marzo de 2026 en La Riviera, donde la banda promete una noche a la altura de su historia: caótica, intensa y difícil de olvidar.
Camellos no miran atrás para despedirse de nada. Camón es un aviso claro: siguen aquí, y todavía tienen mucho que decir, aunque no siempre quieran explicarlo.