Neon Vampire presentan “Piedras por Diamantes”, su segundo LP, ya disponible en plataformas. La banda gaditana —evolución natural del recordado proyecto Champagne— regresa con diez canciones que funcionan como un viaje emocional y sonoro, sostenido por guitarras brillantes, sintetizadores envolventes y melodías que se quedan a vivir en la memoria. Tras su debut homónimo en 2021 (Family Spree Recordings), el grupo reafirma ahora una identidad más sólida y expansiva, donde el pop, el rock y la textura atmosférica conviven con naturalidad.

El disco ha sido producido por la propia banda en Neón Estudios y mezclado y masterizado por Javi Rondán, excepto sus dos cortes finales, en los que interviene J.M. Rosillo. Bajo esta base técnica y creativa, el grupo presenta su trabajo más maduro, compacto y emocionalmente cargado. “Piedras por Diamantes” es, en esencia, una reflexión hecha canción: el brillo que seduce y el camino duro que hay que caminar para sostenerlo.
Neon Vampire y “Piedras por Diamantes”: Un viaje sonoro donde cada canción abre su propio paisaje
El álbum se abre con Avivando el fuego, una declaración de intenciones: ritmo firme, guitarras que empujan y una energía que invita a seguir avanzando. Luego llega Espacio Aéreo, donde el ambiente se expande y aparece esa capacidad única del grupo para construir atmósferas que envuelven. El tema que da nombre al disco, Piedras por Diamantes, resume el mensaje central: perseguir un sueño tiene brillo, sí, pero también desgaste, sacrificio y caída.

El viaje continúa con A un metro del suelo, una pieza más ligera, casi juguetona, que aporta aire y movimiento. Duelo al Sol abre una ventana a una estética casi western, donde la banda demuestra que puede jugar con géneros sin perder coherencia. La intensidad crece en Aullidos, especialmente en la versión del disco que cuenta con la colaboración de José Antonio García, cantante de 091: una de esas apariciones que no solo suman nombre, sino emoción y relato.
En la segunda mitad aparecen momentos más íntimos, como Levitar, donde la vulnerabilidad se hace parte de la estructura misma de la canción. Y también estallan los riffs que aceleran la sangre en La opción u Objetos Perdidos, recordándonos que Neon Vampire sigue siendo, ante todo, una banda de directo, de piel y escenario.
Lo que hace especial a este disco es la sensación de verdad. Saolo (voz y guitarra), Alberto (guitarra y coros), Dani (bajo), Octavio (batería) e Ismael (teclados) comparten banda, trabajos, familias y vidas que corren en paralelo. Y esa realidad —la de mantenerse creando a pesar de todo— está en cada compás. “Piedras por Diamantes” consolida la identidad de Neon Vampire y confirma su madurez artística con un sonido propio, reconocible y vivo.